miércoles, 15 de octubre de 2014

RESUMEN DEL CAPITULO I Y III DE MICROPOLITICAS DE CORRUPCION

I CAPITULO


EL PODER EN EL PODER JUDICIAL


-ESTUDIAR EL PODER EN LOS APARATOS DEL ESTADO:

El Estado es un escenario en el que se construyen diversas maneras de ejercer el poder. Desde la burocracia formal, las leyes o la normatividad, hasta el tejido de las múltiples redes informales y sistemas de corrupción, este espacio político es un terreno en tensión constante.

Es importante reconocer que existen pocos trabajos de investigación desde estas perspectivas, acerca del tema de la corrupción en el espacio mencionado. La investigación existente en torno al Poder Judicial se ha concentrado en las miradas jurídicas: debates sobre reformas legales, burocracia, estudios desde el derecho que se concentran en las leyes y en los códigos. la ciencia política en el Perú ha mostrado una gran preocupación por los otros Poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo).


- ALGUNAS PERSPECTIVAS DE ESTUDIO SOBRE LA CORRUPCIÓN:

La investigación acerca de la corrupción ha girado fundamentalmente alrededor de dos grandes ejes: el estudio de las implicancias económicas de la corrupción y la mirada jurídica sobre esta. En estas se muestra un interés específico por la corrupción del Estado, es decir, por el movimiento económico político de grandes sumas de dinero que benefician directamente a los funcionarios del Estado de alto rango,movidos por incentivos de empresas o entidades financieras privadas. Se piensa en una corrupción en espacios políticos gubernamentales o de movimientos de cifras en el mercado internacional.


- LAS CIENCIAS SOCIALES SOBRE LA CORRUPCIÓN:

Aunque no en abundancia, es posible encontrar ciertos trabajos que, desde las ciencias sociales, han abierto vías para el estudio del fenómeno de la corrupción.

Otros estudios siguen la lógica de entender la corrupción como un epifenómeno fruto de ambiciones personales, frente a la cual hay que disponer de leyes más severas. La corrupción se explica, en estos casos, como un acto producto de la ambición personal, de una patología individual. Lo que se mantiene ausente en la mayor parte de estos trabajos es que no hay énfasis en pensar cómo es que la corrupción se manifiesta en la actividad social cotidiana, en la práctica misma, en las estrategias que los actores disponen para poder trazar relaciones sociales, ni cómo es que esta se constituye o se relaciona con las estructuras de poder.


- UNA FENOMENOLOGÍA DEL PODER:

¿Cómo están dispuestas las estrategias de poder? y ¿cómo se relacionan estas con la política? Ahora, estas preguntas se sostienen en dos premisas fundamentales: primero, que este juego de poder y los mecanismos de interacción constituyen un fenómeno activo, que no se trata solo de un epifenómeno del derecho, de la economía o el remanente de los mecanismos punitivos, sino un fenómeno que puede ser abordado desde su propia disposición práctica. Segundo, que al disponerse como un fenómeno, se implica una relación puesta en escena, un sistema de estrategias y, por ende, ciertas técnicas de interacción que pueden ser estudiadas en las prácticas. Ahí donde se ve la negación de la ley, la ruptura de las relaciones o la anulación de la política, hay que rastrear un modo de plantearla, un sistema de relaciones complejas.

La episteme implica entonces un sistema de estrategias, éstas un sistema de tecnologías y éstas, a su vez, ciertas técnicas. El rastreo se efectúa sobre dichas técnicas, que son prácticas observables: el proceso analítico se hace sobre el dato de campo (la técnica efectiva de interacción).

Dicho modo de entender la institucionalidad requiere entonces de una correlación con una forma de plantear la autoridad. El poder hecho acción obliga a entender la autoridad desde la disposición de las acciones, en el ordenamiento estratégico de los campos, y salir del concepto de la “autoridad formal” como forma unívoca, dispuesta por la legalidad exterior del sistema oficial.

Las redes informales y la corrupción, se ponen constantemente en escena, se practican, activándose para poder permanecer en la estructura política. Se trata de un dispositivo estratégico para relacionarse con la ley y para reinventarla en la acción.


- MICROPOLITICA DEL ESTADO:

La política se vuelve a lo cotidiano y permite abarcar los conceptos que hemos ido marcando: los conflictos, las disputas, la negociación, el movimiento del poder, la autoridad práctica y las técnicas mediante las que éstas se ponen en juego, mediante las que se construyen las estrategias de acción; este conglomerado de prácticas sistemáticas van a mostrar la estructura, el conjunto de campos que demarcan la política. El Estado deja entonces de ser el único núcleo de lo político y permite redirigir la mirada a aquello que lo constituye, a las prácticas vivas de los actores; y a su vez, genera campos para estudiar aquello que justamente se construye para relacionarse con el Estado, con sus instituciones y reglas.




III CAPITULO


REDES DE CORRUPCIÓN EN LOS ALREDEDORES DEL PALACIO DE JUSTICIA 


EXTERIORES DEL PALACIO: Tramitadores, falsificadores y otros actores:


El Palacio de Gobierno, el Congreso y el Palacio de Justicia están todos en el centro de Lima. Pero así como aquellos elementos se han constituido como núcleo delo político formal, la propia vida social de las personas ha reestructurado su interior y su exterior. Afuera del Palacio de Justicia se erige un hotel, que fue antaño uno de los más importantes de la ciudad, y que si bien aún mantiene cierta categoría, no se trata ya de los más prestigiosos. Símbolo del poder económico, ya no está solo en esas calles que bordean el Palacio de Justicia. A pocas cuadras está el jirón Lampa, lo que es hoy un centro de comercialización de artefactos eléctricos, muchos de ellos robados, así como elementos para la gasfitería. Varias calles disponen la mercadería en las vitrinas, que hasta hace unos diez años fuera una zona de comercio de objetos robados, y una de las zonas de reventa de diversos productos del contrabando. Un mercado negro enorme se extendía en esas calles.

Por el otro lado, el Campo Ferial Polvos Azules, cruzando la avenida Grau, muestra un centro de venta de objetos de contrabando, “piratería”, objetos robados, etcétera. En suma, el Palacio de Justicia está bordeado por un nuevo cerco. No es más la muralla que protegía Lima a finales del siglo XVI, sino más bien una muralla simbólica de comercio, falsificación, “piratería” y contrabando, que lo dispone como un articulador simbólico de estas actividades. Ahora, estos espacios reinventados en los alrededores del Palacio de Justicia no son un mero accesorio de las redes que ahí se tejen, sino más bien elementos que se articulan a la vida de las personas que trabajan y acuden al Palacio. Resultan entonces, lo más exterior topográfico de la estructura interna de acción y de las redes y recursos que se demandan para acceder a la justicia. La pregunta es ¿cuál es la relación entre estos elementos que constituyen el cerco exterior del Palacio y el funcionamiento de las lógicas de corrupción? La respuesta gira en torno a los actores que se disponen en el escenario exterior y que gestan canales de conexión con las redes interiores del Palacio de Justicia. Estos actores y las lógicas de interacción, así como los servicios que ofrecen no resultan marginales al sistema político, sino más bien, se integran (inicialmente) de manera aparentemente tangencial a este. Es decir, la estructura formal del Poder Judicial, y en este caso, del Palacio de Justicia, no funcionan de manera aislada del acontecer de la ciudad ni de sus alrededores físicos, no resulta una mónada separada de la estructura de relaciones sociales que existen en los exteriores de sus muros. En este sentido, los actores formales del Palacio de Justicia, los abogados, los fiscales, los jueces y secretarias se vinculan de diversas maneras con las lógicas exteriores del propio Palacio gestando redes informales: lo informal es parte de este sistema formal. ¿Quiénes son entonces estos actores y cuáles son los servicios que ofrecen al exterior del Palacio de Justicia? Los actores que desempeñan funciones vinculadas con la administración de justicia de manera informal, y en muchos casos de manera ilegal, son sustancialmente los tramitadores (y “tipeadores”), los falsificadores y los abogados que ofrecen servicios de asesoría legal (y los estudios de abogados informales o “al paso”) que circundan el Palacio. Los tramitadores y “tipeadores” desempeñan sus labores en los alrededores del Palacio, en las calles aledañas a la parte trasera del edificio central, y en los jirones Azángaro y las bocacalles que se conectan con él. Asimismo, algunos de ellos incluso ofrecen sus servicios en el interior del Palacio de manera discreta, para no ser detectados por los vigilantes o a través de ciertos contactos que logran hacer con estos (por amistad, a través del cobro de cupos o por intercambio monetario). Los tramitadores y “tipeadores” se encargan de transcribir manuscritos (con una máquina de escribir o con una computadora) de las personas que atraviesan un proceso legal. Asimismo, estos integran redes informales sostenidas en la amistad o en el tiempo en que se conocen entre sí, de modo que no solamente conocen a los actores que se ubican en las calles, sino también a aquellos que trabajan en los límites o dentro del Palacio de Justicia: los vigilantes, algunos policías, abogados, etcétera.


LA ARTICULACIÓN DE LAS PRÁCTICAS DE CORRUPCIÓN Y FALSIFICACIÓN:

Las dinámicas del Palacio de Justicia, están atravesadas por sistemas de corrupción. Estos sistemas están constituidos por conglomerados de actividades de una serie de actores que se repiten constantemente. Estas actividades gestan técnicas muy puntuales de acción con objetivos comunes. Una técnica muestra un modo de corrupción en el escenario práctico, de ahí que podamos hablar de técnicas de corrupción (Mujica, 2005a). Entonces, estas técnicas resultan parte de las actividades de los sujetos y son, además, las que constituyen en su repetición constante un sistema. Asimismo, en el ejercicio, la puesta en escena de dichas acciones es en donde las redes de actores y los sistemas de interacción sostenidos en actos de corrupción cobran consistencia práctica. De manera que lo que nos interesa en esta sección es describir de modo sintético las técnicas de corrupción más importantes, que son alentadas, promovidas y practicadas por los agentes externos a las dinámicas del Palacio de Justicia que hemos visto en los acápites anteriores (sustancialmente por las redes de falsificadores y abogados informales o “al paso”). El asunto es que la descripción de estas prácticas desde el exterior permite una aproximación profunda a lo que sucede en el interior, puesto que muestra un primer eje de conexión de las dinámicas que (como se ha indicado desde el comienzo) no corresponden solamente al campo de lo formal. La mirada analítica cobra aquí mayor orden y permite fundamentar no solamente la conexión entre los actores de la descripción, sino también fundamentar la metodología, en donde lo exterior informal, es una canal de acceso a lo interior formal (tanto para los usuarios del sistema, como para el recojo de datos y la investigación).

En otros casos, estas técnicas implican dirigirse a estos actores para que logren aceptar documentación que ha sido falsificada, como si fuera verdadera y válida para los casos que se siguen. Es decir, en muchas ocasiones los documentos falsificados por los tramitadores o falsificadores de la parte exterior del Palacio no son aceptados por las instancias judiciales, sin embargo, pueden, a través de un pago de dinero, ser aceptados e incluidos en los archivos o expedientes judiciales, lo mismo que en los archivos personales de los procesados. El centro de estas técnicas entonces es el soborno. Los sujetos sobornados son los vigilantes o las secretarias y asistentes.


TÉCNICAS DE CORRUPCIÓN EN LOS ALREDEDORES DEL PALACIO DE JUSTICIA:

El sistema de justicia, en este caso las dinámicas del Palacio de Justicia, están atravesadas por sistemas de corrupción. Estos sistemas están constituidos por conglomerados de actividades de una serie de actores que se repiten constantemente.
Nos interesa describir en esta sesión de modo sintético las técnicas de corrupción en el escenario práctico.


LAS REDES DE CONTACTO DE LOS ABOGADOS Y LAS ESTRUCTURAS DE LAS REDES DE CORRUPCIÓN:

El campo de acción de los abogados, formales e informales, los que ofrecen sus servicios “al paso” y aquellos que tienen cierto renombre, se construye a través de la formación de redes sociales. Éstas se construyen en diversos espacios: las familias, las universidades, a través de los amigos. Y es justamente el camino de formación de esas redes, el que gesta un campo de poder simbólico, un tipo de “capital” particular dentro del sistema formal. Esto se puede ver incluso en las formas de corrupción con las que los abogados informales o “al paso” del exterior del Palacio de Justicia intentan penetrar el sistema formal. Es decir, las técnicas de corrupción constituyen un canal de análisis para de construir las redes de contactos que los abogados tejen. ¿Qué tipo de redes de corrupción integran los abogados? En el campo exterior de Palacio de Justicia, los abogados informales y aquellos que hacen labores “al paso” ejercen diferentes tipos de prácticas para integrarse al campo formal del Palacio de Justicia. Las estrategias que requieren para integrarse a esas dinámicas dependen en gran medida de aquellas redes que han tejido en otro tiempo, sustancialmente en el período universitario, con actores que conocen o que trabajan en el propio Poder Judicial. Es el período universitario el que se recuerda con más efervescencia y el que determina en gran medida los contactos que pueden tener y, por ende, las vías que se pueden seguir para introducirse con mecanismos de corrupción en el sistema. Como hemos dicho, los sistemas de corrupción y las propias redes de corrupción no se sostienen en un simple intercambio de dinero, sino que esto debe soportarse en una relación previamente constituida que garantice en cierta medida que la transacción (soborno, coima, cupo, etcétera) será directa, clara y “sin interferencias del campo legal”.


LA CORRUPCIÓN COMO FORMA DE ACCESO A LA BUROCRACIA JUDICIAL:

La corrupción no es una ruptura de las relaciones de poder, sino una manera de ejercer el poder. La corrupción no se limita al campo de lo formal, sino que teje relaciones entre lo formal y lo informal, lo legal y lo ilegal. “Justamente”, la corrupción es un sistema de prácticas que transgreden lo formal desde adentro de su propia estructura, utilizando sus propias herramientas, sus propios bienes y sus propios funcionarios. En este sentido, lo que hemos hecho es un acercamiento desde afuera hacia adentro, desde lo más ilegal-exterior del sistema. El asunto, sin embargo, no ha residido en mostrar las fallas de la estructura, ni los orígenes exteriores de la corrupción, sino, más bien, en mostrar los elementos de la corrupción que se conectan con las dinámicas exteriores prácticas del Palacio de Justicia. Esto porque es importante entender que no se trata de un fenómeno que se circunscribe a la burocracia (a los servidores y funcionarios públicos), sino que se trata de una práctica que se extiende de manera amplia y compleja por una gran parte del entramado social (y del que son partícipes los ciudadanos).

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